
Cuando cumplió 14 meses yo ya no podía más, necesitaba dormir. Así que decidimos hacer la inversión de una sleep coach (esto fue hace 9 meses). En estos 9 meses, hemos pasado por 2 cursos de entrenamiento de sueño y una sleep coach.
Y las reglas casi siempre son las mismas:
Hubo otras reglas más fáciles de empezar a implementar como:
“Pero lo más difícil es decidirte a empezar el entrenamiento de sueño.” Yuri A.
Estás tan cansada de no dormir, pero a la vez lo atrasas una y otra vez porque en el fondo no quieres dar ese paso. “No, es que anda un poquito mormado, mejor esperar a que esté mejor…” “Mejor empezamos después de las vacaciones” “Este fin viene a visitarnos la abuela, mejor después de eso” y así se van los meses. Sabemos que es por el bien de nuestros bebés, y las sleep coaches hacen un trabajo maravilloso, por lo menos Annie de Pininos, fue siempre muy paciente y me respondía todas mis dudas. Pero como mamá primeriza, cada reto, cada nuevo cambio es todo un reto.
Recuerdo ese primer día que por fin nos decidimos a empezar (más que nada yo porque mi esposo estaba listo desde meses antes a recuperar su cama y su espacio). Ese día lo dormiría Luco. La sleepcoach me advirtió: “No vayas a entrar al cuarto mientras lo esté durmiendo tu esposo porque será peor, por más que escuches llorar al bebé, tienes que aguantar porque si entras es peor ¨El bebé sabrá que si llora vendrás por él”. “Confía en su papá, el tiene que aprender a calmarlo también”. Y qué bueno que me dijo esto, ya que yo de verdad que no confiaba en mi esposo para calmarlo y es que ¡¿qué mamá soporta escuchar a su bebé llorar por más de 10 segundos? Pero pues no me quedó de otra.
Y claro que la sleep coach nos lo advirtió… y hay que seguir las reglas incluso en estas regresiones.
Pero ¿cómo lo dejo llorar si le está saliendo un diente?; ¿Cómo no le voy a ofrecer mi pecho para que se quede dormido?; ¿Cómo no lo voy a consolar si acaba de entrar a la guardería y todo es nuevo para él? ; ¿Cómo voy a estar ahí escuchándolo llorar mientras mi esposo intenta calmarlo sin éxito, y lo único que grita mi bebé es “Mamá”
Así mi guerra infinita contra los cursos de sueño y las sleep coaches. Creo que puede haber un balance, donde se intente seguir las reglas a medida de lo posible pero también seguir nuestro instinto de mamás. Les prometo que algún día podrán dormir sus 8 horas seguidas. (espero jeje)



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